La Bodega Huentala acostumbra, de la mano de su enólogo, José “Pepe” Morales a deslumbrar o al menos a movernos de la modorra.
Esta vez creó en la bodega de Ciudad de Mendoza (si, Ciudad) tres vinos diferentes entre sí pero del mismo viñedo de Gualtallary en Tupungato y cosechadas el mismo día del año 2024: el 12 de Abril. Desde allí ideó que con las mismas uvas elaboraría en diferentes recipientes o con alguno de ellos que tuviera crianza.
Visto así uno diría, menudo trabajo le quedaría que el consumidor pudiera diferenciar los tres vinos para una experiencia lúdica. Descubrirlos sería un lindo juego.
Ya hablé de las uvas, que todas provienen del Block 01, ahora hablaré de una similitud más, la fermentación maloláctica en todos los casos es parcial al 40/50%.
Según las palabras de “Pepe” Morales, con los tres materiales que elaboró, obtiene diferente producto final:
Cemento: aporta estructura precisa, textura calcárea y frescura mineral de gran fluidez.
Arcilla: la microoxigenación de la ánfora permite que la fruta se mida más pura, con tensión y expresión viva en la boca.
Roble: otorga elegancia, complejidad con suave dulzura especiada.
Y todos elaborados en huevos de concreto sin revestimiento de epoxi.
Si paso a desmenuzar de manera gruesa cada uno de los vinos me encuentro que:
Cemento: luego de la elaboración ha tenido un estacionamiento de 9 meses en huevos de concreto de 1000 l de capacidad. Rojo violeta muy intenso. Buena concentración. Debí oxigenarlo para que soltara una interesante sensación a flores violetas, con cierta dulzura en su ingreso y muy buena acidez. Sus taninos expresan alguna rugosidad, con astringencia por redondear. De buena fineza y volumen casi amplio. Bien larga persistencia.
Arcilla: tuvo un estacionamiento en ánforas de arcilla de 320 l durante 9 meses. Rojo violáceo con tenue menisco ciruela, de buena concentración. Tenue herbal con fruta madura. Su ingreso es dulce con buena acidez. Taninos medio-amplios, casi redondeados. La fruta se aprecia masticable, fina. De volumen medio-amplio y larga persistencia.
Roble: tuvo crianza en barricas de roble francés de segundo uso durante 9 meses. Rojo violeta bien intenso y concentrado. Brillante. Sobresale la fruta madura acompañada con equilibrio por tenue ahumado y tabaco fino que envuelven la fruta. Por un pelo no es de volumen alto, pero con persistencia definitivamente larguísima. Elegante. Aprovecharán para decir que este es el estilo clásico, aunque dudarlo sería preferible, es el vino mejor terminado.
Termino dándole la derecha a Pepe y al propietario de la bodega, Julio Camsen. Son distintos. Todos finos, claro, con características que desde la terminación o crianza hacen la diferencia.
La vida es curiosidad, aprender. Cuando los pruebe, vuelva con más detenimiento, lo merecen.
Precio de las 3 botellas en caja de madera con el plano de la Ciudad de Mendoza en su tapa: $ 495.000
Como yapa, diría un antiguo mentor, la presentación del Gran Sombrero Sauvignon Blanc 2026 sin filtrar, con borras en suspensión que habrá que agitar suavemente para cuando abra la botella. Partida de tan sólo 1.300 botellas.
Riqueza en la experiencia. Gran calidad en los vinos. Calidez en la presentación. Fineza y grandilocuencia por el lugar en donde se realizó, en el segundo hogar (por haber sido demolido su primer enclave frente a la Casa Rosada allá por finales del Siglo XIX) del teatro lírico argentino por excelencia.
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