Desde el ángulo que se lo mire, la industria vitivinícola atraviesa una de sus crisis más importantes. Con la economía familiar que no aumenta ingresos (al contrario), los funcionarios públicos que hacen oídos sordos y los empresarios que parecen desconcertados. Pero desgranaré cada uno de los últimos eventos políticos de la industria en dos partes.
El Desayuno COVIAR ha sido particular, con poca presencia de funcionarios públicos nacionales o provinciales, sólo un gobernador, ausencia de popes de Federación vitivinícola y menor asistencia de bodegueros que otros años.
Es cierto que el viaje del Presidente de la Nación a New York por la semana de Argentina fue determinante para la ausencia de Gobernadores, aunque en los últimos años la única presencia de provincias vitivinícolas fue la del Gobernad0r de Jujuy, Carlos Sadir.
Asistió la Vicepresidente de la Nación, Victoria Villarroel, con el llamativo silencio (¿al que fue sometida?) que pareció demostrar la increíble pelea que la marginó del Poder Ejecutivo.
El Gobernador de Mendoza, anfitrión de dicho evento, Alfredo Cornejo, el Presidente saliente de COVIAR, Mario González y el nuevo Presidente de COVIAR Fabián Ruggeri. Sólo cuatro funcionarios en el escenario, tres de ellos con discursos.
En la alocución de Mario González hubo momentos interesantes, por llamarlo de alguna manera, pues desde reclamos, pedidos y convenios que a primera vista parecen irrelevantes o hechos para completar un ciclo al menos discutido.
El reclamo por la falta de competitividad de los vinos argentinos es un clásico desde 2011, último año de récord de exportaciones. En algunos de esos años, por no decir muchos, se omitió solicitar la baja de la inflación (mayúsculo y central problema para perder la competitividad) por coincidencias con el gobierno central.
Los pedidos a funcionarios nacionales (?) por la reducción de impuestos, la baja en los costos logísticos, financiamiento aún inexistente o exiguo sea provincial o nacional y la creación de acuerdos comerciales para bajar aranceles, a pesar de que la Corporación es una entidad que ha “puesto el grito en el cielo” por el acuerdo Mercosur-Unión Europea.
Renglón aparte para la prevista promoción para los “vinos” sin alcohol (no lo son) o desalcoholizados. La pregunta que me hago es a quien podría interesarle este tipo de bebidas, habiendo conocido el resultado de estos últimos y no sólo que no se parecen a la bebida nacional sino que no son agradables. Y respecto de los bajo alcohol, habrá que tener cuidado porque no sólo desvirtuamos nuestras condiciones naturales sino que como resultado también tergiversamos el sabor. Algunos enólogos y departamentos de Marketing encantados con estas novedades que logran ahuyentar aún más a los consumidores. Parece difícil entender como logramos nuestra reconversión y hacernos conocer en el mundo.
Reflotó la necesidad de edulcorar bebidas (gaseosas o no) con mosto de uva, con el envío de un proyecto de ley. Tema álgido que fracasó hace unos años por el lobby del azúcar y del maíz. Buena oportunidad si tuviera éxito pues descomprimiría toneladas de mosto en cada cosecha con la consiguiente menor oferta de vino.
Por último, me pareció inocente firmar un acuerdo con el CFI para promocionar el consumo de Torrontés. En total Argentina posee poco más de 196.000 hectáreas de viñedos (INV 2025) de las cuales sólo 6.574 corresponden al Torrontés, en donde sobre todo Mendoza posee la mayor cantidad (3.193 ha) seguida por La Rioja con 1.500 ha y Salta con poco más de 800 ha. Siempre hablo de Torrontés Riojano, quien posee la mayor calidad para la elaboración. En general, son pocas las plantaciones que existen incluso luego de haber sufrido erradicaciones hasta hace pocos años, que actualmente intentan revertir por el aumento del consumo de vinos blancos. La única cepa de vid argentina es escasa y con diversos estilos, desde el fino para “exportación” hasta el de pingüino regional. Poco podrá aportar para revertir el consumo per cápita. Aunque valoro la diversidad en la oferta.
Siempre estamos montados en un péndulo. No tenemos trazado un camino.
El discurso de Alfredo Cornejo fue querer demostrar su alineamiento absoluto al gobierno nacional, enumerando algunas medidas tomadas en pos de la industria vitivinícola. Declaró que su provincia continuará promoviendo la articulación entre empresarios y productores para ampliar el sector productivo. Habría que mostrarle la menor cantidad de productores desde hace 20 años.
Es loable que estén en movimiento y quieran sostener o aumentar el consumo interno de vinos pero las ideas deben ser claras, concisas y con fundamentos para sostenerlas en el tiempo.
Como expresión de deseo, ojalá los intereses personales y egos queden a un lado, lograr la unidad y emprender un camino con proyección a futuro de manera consensuada y seria.